El Tesorillo de Casas Baratas

El tesorillo de Casas Baratas se encuentra expuesto en la sala de exposiciones temporales del Museo Arqueológico de Ibiza

El tesorillo de Casas Baratas estaba formado por unas cincuenta monedas romanas de bronce del siglo IV,  ocultas en dos jarritas y enterradas aproximadamente en el año 317 d.C. Fueron descubiertas de manera fortuita por un campesino, y la mitad del hallazgo fue adquirida por el señor Eduardo Posadas, un coleccionista e historiador aficionado. Actualmente puede verse en la sala de exposiciones temporales del Museo Arqueológico de Ibiza junto al resto de su colección que consta de mas de doscientas piezas, que además de monedas incluyen objetos de vidrio y cerámica, balines de onda e incluso artefactos mas recientes como balas de cañón, que la familia de E. Posadas donó al Museo tras el fallecimiento de su propietario. 


El conjunto está formado por monedas de Constantino I y II, Licinio, Majencio y Maximino II Daya

V.R.S

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Mosaicos y Frescos

La entrada de una casa romana en Pompeya, en Nápoles, decorada con un mosaico de motivos geométricos en dos colores

Para embellecer sus casas, (domus) los romanos mas pudientes recurrían a ciertas técnicas para enriquecer y decorar techos paredes y suelos, hasta el punto de que algunas viviendas competían en lujo y majestuosidad con los mismísimos palacios imperiales. No solo hablamos de una vivienda como una residencia práctica y funcional, sino de que cada habitación y parte de la casa podían convertirse, dependiendo del poder adquisitivo de su propietario, claro está, en el lienzo de habilidosos artistas especializados. Las principales técnicas de decoración de las viviendas de la antigüedad fueron el fresco y el mosaico, y alrededor de ellas giró una importante y especializada industria.

El Mosaico

El Mosaico era una técnica que consistía en la elaboración de figuras, representaciones y dibujos a partir de pequeñas piezas de diferentes colores llamadas teselas. Las teselas eran trocitos de piedras y vidrios de colores que se introducían a presión en un pavimento de cemento que secaba lentamente. Aunque los romanos copiaron esta técnica a los griegos, los primeros mosaicos aparecieron en Mesopotamia, de hecho en oriente medio se han descubierto paredes de alrededor de 5000 años de antigüedad decoradas con fragmentos de terracota de diferentes colores. 

Teselas de colores. Museo Arquelógico de Milán

Aunque el mosaico podía ser aplicado en paredes y techos, fue la técnica por excelencia para la decoración de los suelos de las casas romanas, dando lugar a magníficas obras de arte en sus pavimentos. En un principio los suelos de las casas se limitaban a simples planchas de cemento, de hecho quien no podía costearse un mosaico debía conformarse con eso. Los mosaicos daban como resultado un pavimento muy duradero y resistente al desgaste. Una muestra de ello es la gran cantidad de mosaicos que se han conservado hasta nuestros días. El hecho de que los mosaicos estaban en el suelo a propiciado que fueran cubiertos por polvo, tierra y otros sedimentos con facilidad, lo que también a favorecido en gran manera a su conservación.

En algunas entradas de casas romanas de Pompeya se han encontrado mosaicos de animales guardianes, como los perros, en algunos casos acompañados de la inscripción "CAVE CANEM", atentos al perro

Un mosaico de temática mitológica, Museos Vaticanos

Mosaico romano con motivos geométricos y algún tipo de felino, Museo Arqueológico de Milan

Este mosaico pertenece a la Basílica de Son Peretó. Tanto frescos como mosaicos pasaron a formar parte de la decoración de las primeras iglesias y basílicas. Actualmente este mosaico se expone y conserva en el Museo Arqueológico de Manacor

Se han descubierto mosaicos de todo tipo de temáticas, lisos, con motivos geométricos, con representaciones mitológicas y religiosas, con escenas de la vida cotidiana y los oficios, escenas bélicas como el famoso mosaico de Alejandro Magno encontrado en Pompeya, escenas de animales y caza, de teatro y otros espectáculos... todo dependía de los gustos y preferencias del cliente que pagaba al artista.

Los Frescos

Fresco de un ave, Museo Arqueológico de Milán

El fresco era una de las técnicas de pintura mural mas utilizada para la decoración de paredes y techos en las casas romanas. Para preparar un fresco en primer lugar se cubría el muro de la habitación con una primera capa gruesa y vasta de mortero que hacía de sustento a una serie de capas menores que se depositarían posteriormente. Según algunos autores entre una y hasta siete capas. La última de estas capas, que era la mas importante de todas, recibía el nombre de intonaco, y estaba compuesta por una pasta a la que se añadía polvo de mármol. Mientras esta capa todavía estaba fresca, el artista dibujaba sobre ella su obra, de ahí el nombre de fresco. Este trabajo debía hacerse de manera rápida y precisa, ya que el artista tenía que acabar su pintura antes de que el enlucido secara, además no podía equivocarse, porque una vez seco el muro, la pintura no admitía correcciones y la única forma de solucionarlo era eliminando la ultima capa del fresco mediante raspado.

Fauno danzante, este fresco se encuentra en la Villa de los Misterios, en Pompeya

¿Que ventajas tenían los frescos con respecto a la pintura convencional? Los colores utilizados para realizar el fresco se diluían en agua con cal. Esta pintura calaba dentro la pared, se mezclaba con la humedad de la última capa, que al secarse, iba absorbiendo dióxido de carbono del aire convirtiendo la pintura en carbonato cálcico. Esto daba como resultado un enlucido muy resistente, con una pintura insoluble al agua, de colores vivos y brillantes y con una calidad y durabilidad excepcionales. Clara muestra de ello son los frescos de mas de dos mil años que han llegado hasta nosotros en un excelente estado de conservación.

Al igual que sucedía con los mosaicos, era el propietario de la vivienda quien decidía el tema que la pintura debía de reflejar, por lo tanto se han conservado frescos de infinidad de temáticas en las paredes de las casas romanas, a pesar de esto siempre primaron diferentes tipos, reflejo de modas y tendencias de la época, que debido a sus características permiten ser englobados dentro de diferentes estilos.

Detalle de una bóveda en la casa del emperador Augusto en el Palatino, Roma. Esta técnica de dotar de dimensión a la pintura mural se denomina estuco

Este tipo de fresco se engloba dentro del grupo Estilo Arquitectónico, cuyas representaciones de elementos constructivos buscan crear un efecto tridimensional y una perspectiva de profundidad en quien lo observa. En la fotografía se ve claramente la estructura de capas que conforman el fresco sobre el muro

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Las Ánforas

Conjunto de ánforas expuesto en el Museo Arqueológico de Ibiza

¿Qué es un ánfora?

El ánfora era el contenedor por excelencia de la antigüedad. Tenía el aspecto de un jarrón grande con dos asas que terminaba en punta. Se empezaron a utilizar aproximadamente en el 1500 a.C y es a los fenicios a quien principalmente se atribuye su invención, ya que los primeros ejemplares aparecen especialmente en Fenicia, en su zona costera. Los fenicios eran grandes mercaderes y navegantes, y debido al importante aumento de las actividades comerciales en el Mediterráneo propiciadas por los griegos, y claro está, por ellos mismos, se hizo necesaria la creación de un contenedor adecuado para el transporte de sus mercancías perecederas. Los arqueólogos submarinos y los pescadores encuentran con frecuencia numerosos pecios (naufragios) llenos de montones de ánforas y restos de éstas, lo que nos da una clara idea de la gran actividad comercial que había en el mediterráneo antiguo, y del importante papel, muchas veces subestimado, que desarrollaron estas humildes piezas en la creación del comercio a gran escala.

Pecio de un barco griego de Cirene, en él se pueden ver restos de ánforas. Fotografías expuestas en el Museo de Lluc, Mallorca

¿Que transportaban en ellas?

Ánforas romanas, siglo I a.C. Para Aceite(1), para salazones(2) y para vino(3). Museo Arqueológico de Mallorca

Principalmente Alimentos y bebidas. Por lo general se tiende a pensar en las ánforas como botellas gigantes, y lo cierto es que transportaban en ellas cantidades ingentes de líquidos, principalmente vino y aceite. Pero no solamente servían para ese cometido, en ellas también se transportaban alimentos sólidos, como los cereales y las aceitunas, y también frutos secos como higos y almendras, y semisólidos como la miel. Pero no solo eso, sirvieron de transporte para dos productos que hicieron célebres a los fenicios: las salazones (conservas de pescado salado) y el Garum. El Garum era una salsa que se fabricaba con tripas, cabezas y restos de los pescados, los cuales se dejaban fermentar en sal. Esta salsa que se usaba muchísimo para acompañar la carne, era muy apreciada en todo el mundo antiguo, no solo por fenicios y griegos, ya que también volvía locos a los romanos, podemos decir que era el ketchup de la antigüedad.

Moneda fenicia de Gadir (Cádiz) 50 a.C - 23 d.C. En ella pueden verse dos atunes, los fenicios utilizaban estos peces para fabricar salazones

Así que para transportar esta variedad de productos tan delicados hacía falta un contenedor barato, resistente e impermeable,  y el ánfora cumplía con todos los requisitos. Las ánforas estaban hechas de cerámica, terracota o tierra cocida, no muy distinta a la que se utiliza actualmente en tiestos y tejas, gracias a esto mantenían los alimentos frescos y alejados de la luz, además las ánforas que iban a destinarse a contener líquidos eran tratadas con una capa de grasa, resina o brea que impedía cualquier tipo de filtrado o pérdida. Además se cerraban con tapones de corcho o barro sellados con resina, lo que hermetizaba el contenido conservándolo durante muchísimo tiempo. 

Ánforas púnico-ebusitanas de tipo Mañá, características de Ebusus, Museo Arqueológico de Ibiza

Las ánforas eran económicas, la materia prima para confeccionarlas no era ni cara ni difícil de conseguir, y además se fabricaban en grandes cantidades en talleres de alfarería. En muchas ocasiones las ánforas contaban con grabados o inscripciones alusivas al taller o el fabricante del cual procedían. Gracias a esto se pueden realizar estudios sobre el alcance comercial de una región.

Un taller de alfarería romano en Pompeya, Nápoles. Contiene gran cantidad de ánforas que nunca llegaron a usarse

Morfología

Algo que llama la atención de las ánforas es que la mayoría no tiene una base plana sobre la cual reposar. Esta forma cónica les daba resistencia, facilidad de almacenaje y versatilidad, ya que podían colocarse incluso directamente en la tierra, cavando un agujero. Para ordenarlas se las colocaba en una especie de enrejado de madera que las mantenía de pie, este mismo sistema era adoptado por los barcos cargueros que transportaban grandes cantidades de ánforas. En las tiendas de alimentos los mostradores contaban con una serie de vanos en los cuales era posible encajar las ánforas con diferentes productos para su venta. Tenemos ejemplos de estos establecimientos perfectamente conservados en Pompeya.

Ilustración de un barco de carga de la antigüedad con un cargamento de ánforas en la bodega. Museo de Lluc, Mallorca

Una tienda de comestibles romana perfectamente conservada, Pompeya, Nápoles.

Ánforas, un objeto de usar y tirar

Aunque es muy probable que las ánforas que se usaban para transportar alimentos sólidos como grano y frutos secos se volvieran a reutilizar, no sucedía lo mismo con las que habían contenido líquidos como el vino, el aceite o las salsas de pescado. Estas ánforas no se reutilizaban, se arrojaban en vertederos. También eran utilizadas para rellenos en la construcción, o troceadas y añadidas al mortero para fabricar hormigón ligero. Referente a los vertederos de ánforas hayamos un caso excepcional en Roma. Durante los siglos I - III d.C cierto lugar en el centro de la urbe y muy cercano al Circo Máximo sirvió de basurero donde se arrojaban cantidades ingentes de ánforas, que en su mayoría habían servido para traer aceite desde España,  lo que llegó a generar un monte artificial que actualmente tiene 50 metros de altura y que en época romana sería mucho mayor.

Vista aérea del monte Testaccio en Roma, en una captura extraída de Google Maps

Curiosidades de las ánforas

Aunque estas piezas eran el objeto clave del transporte de mercancías en el Mediterráneo, en ocasiones eran usadas con otros fines, especialmente funerarios. Han aparecido algunas ánforas bellamente decoradas y de claro carácter ornamental formando parte del ajuar funerario de tumbas griegas. También era frecuente recurrir a las ánforas para los enterramientos infantiles en el mundo antiguo, tenemos varios ejemplos en el Museo Arqueológico de Ibiza. Las ánforas también sirvieron para esconder tesoros, se han encontrado grandes fortunas de monedas dentro de ellas.

Ánfora ornamental Griega, mitad del siglo IV a.C, Museo Arqueológico de Milán. De temática funeraria, representa una visita a la tumba. En el centro de la escena hay erigido un monumento fúnebre formado por una columna jónica sostenida por un basamento con dos gradas. Una mujer joven que lleva una cesta visita al difunto, que está de pie desnudo

Enterramiento Infantil 250 - 255 a.C, Museo Arqueológico de Ibiza. Se trata de la inhumación de un bebé de seis meses dentro de un ánfora púnico-ebusitana, con un ajuar funerario compuesto por un collar, pendientes de plata, dos brazaletes y dos monedas

El ánfora en la numismática antigua

El ánfora no es un elemento muy frecuente en la numismática aunque aparece en algunas acuñaciones griegas de Lesbos y Locris, y de manera discreta y secundaria forma parte de los cuños de algunos denarios republicanos romanos. Probablemente la moneda mas representativa de este elemento sea el tetradracma ateniense de nuevo estilo.

Tetradracma ateniense de nuevo estilo, 151 a.C. En el anverso encontramos  una lechuza posada sobre un ánfora que tiene grabada la letra "H", a su derecha hay dos antorchas. En el reverso un  busto de Atenea tocada con un casco ático


V.R.S

Bibliografía:
Escarabeos del Museo Arqueológico de Ibiza - J.H. Fernández y J.Padro
Tipología y cronología de las ánforas prerromanas del Guadalquivir - M.Pellicer Catalán
Sobre los tipos antiguos de las ánforas púnicas Mañá A - J.Ramón

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Los Tesoros

Sestercio de Gordiano III (238-244 d.C) Los siglos III y IV fueron especialmente complicados para el Imperio Romano

¿Qué es un tesoro?

Numismáticamente hablando llamamos tesoro o tesorillo a un conjunto de monedas que ha sido reunido y enterrado con el fin de ser ocultado de manera deliberada.

Los tesoros están necesariamente ligados a la aparición de la moneda, y desde la aparición de ésta en el siglo VII a.C, hasta el día de hoy, han aparecido tesoros de todas las épocas. En estas lineas vamos a ocuparnos de los tesoros de monedas antiguas, especialmente las romanas. 

¿Cómo es un tesoro?

Los tesoros, como antes hemos dicho, son conjuntos o agrupaciones de monedas que como normal general aparecen recogidas en contenedores cerámicos como pueden ser vasos, ollas, jarras y ánforas. También han aparecido grupos de monedas dentro de pieles y bolsas de tejido que, evidentemente han desaparecido con el paso del tiempo dejando las monedas descansando directamente bajo la tierra. Se han encontrado  tesoros ocultos dentro de la estructura de casas y edificios, en paredes, muros y bajo el suelo, pero no podemos confundir este hecho con las ofrendas fundacionales que consistían en colocar algunas monedas en los cimientos de un nuevo edificio, especialmente templos, ya que la intención del atesoramiento era ocultar el dinero a los amigos de lo ajeno. También era frecuente enterrar monedas bajo algún árbol, ya que este servía como punto de referencia. En caso de que el propietario no retirara su tesoro, el árbol podía seguir creciendo y atrapar el dinero entre sus raíces. Cualquier objeto hueco era susceptible de convertirse en una caja fuerte improvisada, y un ejemplo de esto es el Tesoro de Gazteluberri, que consta de 52 monedas de oro y plata del siglo XVI que fueron escondidas y enterradas dentro de un cencerro.

¿Cuantas monedas podemos encontrar en un tesoro?

Esta moneda es un Follis de bronce del cesar Galerio (293-305 d.C)

Desde un puñado de monedas a todos los ahorros de una vida. En 2013 apareció en Gran Bretaña un tesoro de 22.000 monedas de bronce romanas del siglo IV, y un año antes, y también en Gran Bretaña, se descubrió un tesoro de 119 sólidos (monedas de oro romanas) también del siglo IV. ¿Porqué ocultaba la gente su dinero? 
Aunque la banca tal y como la conocemos apareció en Italia durante el Renacimiento, en la antigua Roma era posible hacer depósitos de dinero a buen recaudo a través de los prestamistas. ¿A que se deben entonces esas fortunas enterradas que jamás fueron recuperadas por sus dueños? La cronología de las monedas halladas en los tesoros nos aporta información muy valiosa. Una parte importante de los tesoros descubiertos pertenecen al siglo III y IV, un periodo en el cual el imperio romano hacía frente a invasiones bárbaras y a su vez trataba de sobrevivir a conflictos internos, crisis políticas y económicas, rebeliones y constantes cambios de gobierno. Este clima de inseguridad fomentó la tesaurización del dinero, bien por la falta de confianza de los ciudadanos en los estamentos políticos y financieros, bien por miedo a las inminentes invasiones extranjeras, o una mezcla de ambos.

El tesoro de Cabrera

Actualmente es posible disfrutar de este maravilloso hallazgo en el Museo de Mallorca

El Tesoro de Cabrera está formado por 967 sestercios romanos acuñados entre finales del siglo II y principios del III, formando gran parte del mismo monedas de éste último periodo. El Tesoro de Cabrera fue ocultado en un ánfora y actualmente es posible disfrutar de este maravilloso hallazgo en el Museo de Mallorca.



El Tesoro de Cabrera está formado por 967 Sestercios. Los sestercios eran monedas de bronce de aproximadamente 20 gr de peso. Un sestercio equivalía a la cuarta parte de un denario, es decir, que podrían darnos cuatro sestercios a cambio de un denario

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Baco - Dionisio

Busto de Baco, escultura romana, Museo Arqueológico de Manacor. El dios del vino aparece representado con un tocado consistente en racimos de uva y hojas de parra

Dionisio, Baco para los romanos, era una deidad de origen griego. Era el dios del vino y la borrachera, aunque también estaba asociado al teatro, la música y la agricultura. Como representante del vino en el panteón griego es muy común encontrarlo representado sosteniendo una copa de vino en su mano, pero el atributo mas identificativo de esta deidad es claramente su peinado, consistente en un tocado a modo de diadema realizado con hojas de parra y racimos de uva. En ocasiones Dionisio también era representado como un falo, haciendo alusión a la fecundidad y la vegetación exuberante, especialmente de la vid.

En el culto a Dionisio se consumían grandes cantidades de vino con la finalidad de olvidar todas las responsabilidades y preocupaciones. Aunque en el mundo griego el culto a Dionisio era de carácter orgiástico, acabó derivando a celebraciones donde la tónica general giraba en torno a la música y la poesía. Dionisio acabó convirtiéndose en el dios del teatro, y su culto se acomodó a certámenes musicales, poéticos y teatrales, teniendo como lugar de culto el mismo teatro, donde se fueron colocando altares con el mismo fin.

Dionisio dentro de la mitología griega

Dionisio nació fruto de una infidelidad de Zeus con una mujer mortal llamada Sémele. Mientras Sémele estaba todavía encinta fue descubierta por Hera, la celosa esposa de Zeus, quien fingió ser su amiga. Hera se negó a creer la historia que Sémele le contó sobre el hijo que esperaba de Zeus y exigió una demostración de que éste era un dios, pese a saber de sobras que se trataba de su marido. Sémele pidió a Zeus una muestra de poder y éste apareció envuelto en rayos achicharrándola al instante, tal y como había planeado Hera. Para tratar de salvar al feto Zeus lo metió dentro de su muslo, de donde unos meses después nacería.

El culto a Dionisio en la antigua Roma

Baco representado como un hombre entrado en años en una estatua romana del siglo I d.C, Museos Vaticanos. Se le muestra sosteniendo una copa de vino y un racimo de uvas

El culto al dios del vino llegó a Roma a mediados del siglo II a.C, en medio de una sociedad extremadamente moderada y conservadora como lo era la de la Roma republicana. Pese a esto, y bajo la excusa de adorar a Baco con fiestas rurales y teatro, no fueron pocos los romanos que copiando a sus vecinos griegos celebraban las Bacanales con orgías y borracheras descontroladas, hasta el punto de que en el año 186 a.C el senado intervino para prohibir su celebración. Esto no hizo que las bacanales desaparecieran, mas bien acabaron transformadas en fiestas clandestinas y secretas que muchas veces se convertían en reuniones conspiratorias contra el estado. Posteriormente y ya bajo el gobierno de Julio Cesar, el miedo a los actos subversivos hizo que este emperador legalizara y regulara las bacanales.

Esta es una moneda griega de plata, un tetradracma de Thasos (148 a.C). El anverso muestra a Dionisio como un atractivo joven tocado con la característica diadema de vid. En el reverso aparece Heracles o hércules. Podemos encontrar muchas imágenes de Dionisios en la numismática griega. No podemos decir lo mismo de las amonedaciones romanas, donde apenas está presente, limitándose prácticamente a las acuñaciones de tres o cuatro familias (gens) en época republicana, una clara muestra de que no era un culto especialmente aceptado por las autoridades romanas.

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Numismática

Monedas griegas y romanas en un monetario

¿Qué es la Numismática?

La numismática es la ciencia que se dedica al estudio de las monedas y a los objetos relacionados con ellas. La numismática es una disciplina auxiliar de la arqueología, de hecho en el ámbito académico, la numismática y la epigrafía, que es la materia que se encarga de descifrar las inscripciones realizadas en soporte sólido, como el metal y la piedra, como las que se encuentran en lápidas y monumentos, suelen formar parte de una misma asignatura. Esto convierte a la numismática en una ciencia de apoyo, pero a la vez indispensable para poder conocer y complementar de manera eficaz los estudios arqueológicos, o la historia propiamente dicha de las civilizaciones antiguas. Gracias a las monedas y a otros objetos es posible datar con escaso margen de error algunos yacimientos arqueológicos.

Para entender el comercio en la antigüedad tenemos que partir de un minucioso estudio de la moneda, por ello la numismática nos aporta todos los datos necesarios. El estudio de las características de la moneda, como son la iconografía y el peso, así como el metal en que estaban acuñadas nos aportan datos vitales. Los hallazgos de monedas distantes a su lugar de emisión nos suministran referencias clave para valorar la eficiencia y la capacidad de comercio de los grupos humanos. Cabe mencionar también los hallazgos de grupos de monedas en tesoros, nos hablan del contexto en el que se pudieron producir (invasiones, crisis sociales y políticas, robos o contrabando...).

Tesoro de Gazteluberri (Segura, Guipúzcoa) compuesto por 52 monedas de oro y plata de Juana I, Carlos V y Felipe II. (1537-1598). Está expuesto en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid, y se nos explica que fue enterrado en el monte, lejos de cualquier población y dentro de un cencerro, a finales del siglo XVI o principios del XVII, y que probablemente se tratara de los ahorros de un granjero o el botín de un contrabandista

La importancia de la moneda antigua

Las monedas constituyen un importante testimonio histórico de la época a la que pertenecen, nos hablan de la sociedad, la política, el comercio y la religión del momento. Especialmente en el caso de las monedas romanas, que se emitían regularmente y en grandes cantidades, además de portar retratos realistas de los emperadores, muchas de ellas tenían carácter conmemorativo, celebraban victorias militares y aniversarios fundacionales y políticos. Otro ejemplo es el de las monedas emitidas por las polis griegas, las cuales acuñaban sobre ellas el emblema de la ciudad (deidades, animales, objetos y monarcas). La moneda en la antigüedad era uno de los elementos de difusión política mas eficaz, ya que llegaban prácticamente a todos los ciudadanos.

Este denario del emperador Trajano conmemora la conquista de la Dacia (103-111 d.C), actual Rumania, por parte del imperio romano. En el reverso de la moneda encontramos un cautivo dacio lamentándose,  sentado sobre un monton de armas dacias capturadas a modo de trofeo, sobre la leyenda DACCAP, (DACIA CAPTA) Dacia Conquistada

Denario del emperador Adriano (117-138 d.C) esta moneda se acuñó durante su tercer consulado, COS III

La numismática como afición

La numismática es una enriquecedora afición que permite la comprensión de la historia de una manera lineal a través de un estudio cronológico y metódico de las monedas. El numismático por lo general se centra en una época, en una civilización o en un tipo concreto de amonedaciones para realizar trabajos de investigación que permiten aportar datos muy interesantes al periodo histórico al que pertenecen las piezas.

Tetradracma de Anfípolis, Macedonia (158-149 a.C) Esta magnífica moneda imita la forma de un escudo. En el centro aparece representada la cabeza de Artemisa. En el reverso aparece una clava (garrote), dentro de una corona de hojas de roble

Esta moneda es una bella estátera de Aspendos (370-333 a.C). En el anverso hay dos atletas luchando y en el reverso encontramos a un ondero atacando, frente a él, una figura formada por la unión de tres piernas corriendo llamada triskele 

Se dice que la numismática es una afición de reyes, de hecho la pasión no solo por las monedas antiguas sino por todo lo relacionado con el mundo clásico tuvo un importante resurgir poco antes y durante el Renacimiento. Por ejemplo el célebre humanista italiano Francesco Petrarca (1304-1374), amante de las obras de Cicerón y Tito Livio, y en quien posteriormente se inspiraron autores como Garcilaso de la Vega y el mismo William Shakespeare, sentía gran atracción por el mundo romano y era un gran coleccionista de monedas antiguas.

También el rey de Nápoles, Alfonso de Aragón (1481-1500), esposo de Lucrezia Borgia, fue otro apasionado de las monedas antiguas. Alfonso coleccionaba monedas romanas, y sus favoritas eran las del emperador Augusto. La colección, recogida en un cofre de marfil, solía acompañar al monarca en sus viajes.
Y precisamente el emperador romano Octavio Agusto, además de coleccionar monedas, también gustaba de regalárselas a sus amigos, como nos cuenta el historiador romano Suetonio

"En las Saturnales y en cualquier otra ocasión que le pareciera bien, unas veces repartía obsequios, tales como ropa, oro y plata; otras, monedas de todo cuño, incluso antiguas, de la época de los reyes, y extranjeras..."

Es probable que este gusto por la numismática lo hubiese heredado de su padre, que era argentarius (cambista), y debido a esto tenía acceso a diversidad de monedas. Cabe considerar que ya en la antigua Roma, las monedas antiguas eran consideradas un objeto exótico y de prestigio, un regalo digno de reyes.

La Epigrafía es la ciencia que se encarga de descifrar las inscripciones realizadas en materiales duros, como podría ser esta lápida o inscripción  romana en honor a Mitra expuesta en el Museo Arqueológico de Milán

Las colecciones numismáticas en la actualidad

Aunque actualmente las mejores colecciones de monedas han quedado relegadas a los círculos mas pudientes y la aristocracia, hay muchos museos que cuentan con colecciones magníficas. En estos museos se puede disfrutar de bellas y completas exposiciones numismáticas, como la que podemos encontrar en el Museo Arqueológico Nacional, en su gabinete numismático, en el Museo de Berlín o en el Museo Británico, muchas de ellas expuestas también en sus paginas web.

Monedas Griegas expuestas en el Museo Arqueológico de Milán. La figura 14 corresponde a una estátera de oro de Alejandro Magno, a su lado y tambien del Magno, un tetradracma. La figura 11 es un tetradracma Ateniense, la moneda mas representativa de la numismática griega

Los decadracmas de Siracusa son unas de las monedas mas bellas y escasas de la numismática griega (Pieza 18) Museo Arqueológico de Milán


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Bibliografía:

SUETONIO:         Vidas de los doce césares








Mitra, el dios del Sol

Mitra sacrificando un toro, Museos Vaticanos

Cibeles fue la primera deidad de origen oriental traída a Roma, pero desde luego, no fue la única. Mitra, también de origen oriental, fue traído muy probablemente por los soldados de de Cneo Pompeyo Magno durante las Campañas Orientales, (65-62 a.C) casi con total seguridad atraídos por los ideales de valor y honor que procuraban manifestar los seguidores del culto.

Orígenes

En este altar Mitra se encuentra Flanqueado por Cautes y Cautopates, genios del sol naciente y del sol poniente, portando una antorcha cada uno, junto a Mitra, formaban una triada. Museo Arqueológico de Milán

Mitra era de origen Persa, un dios solar, una deidad primaria estrechamente relacionada con el sol como elemento divino. Mitra era representado como un joven atlético, vestido con prendas típicamente persas: un gorro frigio, como el que llevaba Atis, esposo de Cibeles, una capa corta llamada clámide, siempre en movimiento, como agitada por el viento, pantalones ceñidos y una túnica hasta las rodillas. Casi todas las representaciones de Mitra que han llegado hasta nosotros son de carácter sacrificial, muestran a Mitra degollando a un toro con un enorme cuchillo, sosteniendo al animal, apoyado sobre él con una rodilla y sujetándolo por la cabeza (Tauroctonía o acto de sacrificar a un toro).

Detalle del altar anterior donde aparece Mitra sacrificando un toro. Un perro y una serpiente tratan de beber de la sangre que mana de la herida, mientras un escorpión ataca la zona genital del animal. El toro constituye un animal muy adecuado como elemento de sacrificio, dadas las características del culto donde la nobleza y el valor eran muy apreciados. Museo Arqueológico de Milán

Características del culto

El culto a Mitra estaba reservado exclusivamente a los hombres. Se celebrara en grupos por lo general pequeños, y el culto, que requería de iniciación, era mistérico, sus iniciados formaban auténticas sociedades secretas, y los lugares de culto llamados mitreos solían ser grutas o lugares subterráneos debido a que Mitra había nacido en una cueva. Los iniciados estaban obligados a mantener en secreto los rituales del culto, los cuales no seguían ningún texto escrito y se transmitían de forma oral entre los fieles. Un importante mitreo se hallaba en el mismo corazón de Roma, en el Circo Máximo, bajo tierra, en la estructura que había tras la linea de salida para las cuadrigas.

El Circo Máximo, célebre por sus carreras de cuadrigas, sirvió de escondite para una antigua sociedad de adoradores de Mitra. El edificio del fondo está construido sobre la estructura original del circo, hasta 1920 fue una fábrica de pasta y actualmente es el almacén de la Opera di Roma. Bajo el edificio todavía se conserva en perfecto estado un mitreo de unos 300 metros cuadrados, actualmente está cerrado al público

El culto a Mitra estaba directamente ligado a la astrología. El acto de sacrificar un toro tenía como fin el restablecimiento del caos y la regeneración del universo. Pese a ser el símbolo de Mitra y del culto, el sacrificio de toros parece más que improbable dadas las características de los lugares de reunión; pequeños, estrechos y de difícil acceso en muchos casos, de haber sido así, el acarreo y sacrificio de los animales a los mitreos hubiese acabado en poco tiempo con la clandestinidad del grupo. Así que quedaría relegado a un aspecto exclusivamente iconográfico.
El culto a Mitra celebraba la precesión o transcurrir de los equinoccios y solsticios. El equinoccio es un fenómeno solar y terrestre que tiene lugar dos veces al año. Sucede cuando el Sol se sitúa en el plano del ecuador terrestre. La Tierra y el Sol quedan alineados de tal forma que los polos de la tierra quedan a la misma distancia del Sol, alcanzando la misma luz solar a ambos hemisferios por igual. De hecho, la palabra aequinoctium significa noche igual.

Por otra parte los solsticios son los momentos del año en que el día alcanza su máxima o su mínima duración. Hay dos solsticios, el de verano, que transcurre el 20 o 21 de Junio, dando lugar al día mas largo y la noche más corta del año, y el de invierno, el 21 o 22 de Diciembre, que da lugar a la noche más larga y al día mas corto del año. Durante este período, que era cuando el Sol se mostraba más débil, los seguidores de Mitra realizaban los rituales pertinentes para que su dios volviera a renacer un año mas.

Mitra representado como un infante o un neonato, portando un cuchillo y una antorcha. Museo Arqueológico de Milán

Asimilación y Transformación

El Mitriaismo, pese a sus características de culto secreto y apartado de la sociedad, gozó de gran éxito y aceptación en la antigua Roma, prueba de ello es la cantidad de mitreos que han sido descubiertos en la ciudad, mas de cien hasta el momento.

Doble denario del emperador Caracalla (211-217 d.C). En el anverso aparece el busto del emperador drapeado y tocado con una corona radiada y la leyenda ANTONINVS PIVS AGV GERM. En el reverso aparece una personificación del Sol, de pie, vestido con una clámide, tocado con una corona radiada y sosteniendo en sus manos un globo que simboliza al mundo, todo circundado por la leyenda PM.TRP.XVIIII.COSIIII.PP

El culto a Mitra gozó de popularidad entre algunos emperadores  como Caracalla y Diocleciano, llegando a ser aceptado dentro del culto imperial. Para el siglo IV poco tiempo después de que Constantino el Grande cristianizara el imperio romano, el culto a Mitra se asoció al del Soli Invictus, o Sol invencible, que se celebraba el 25 de diciembre coincidiendo con el solsticio de invierno. Las autoridades romanas, para contentar a los recién convertidos cristianos que acababan de abandonar el antiguo culto romano, adoptaron el culto a Mitra como una celebración cristiana y lo convirtieron en la Natividad de Cristo. Podemos decir que pese a tener varios milenios de antigüedad, el misterioso culto a Mitra a sobrevivido hasta nuestros días.

Esta moneda de bronce es un follis de Constantino el Grande (310-312 a.C). En el anverso aparece el emperador, tocado con una diadema y vestido con una coraza IMP CONTANTINVS P AVG. En el reverso encontramos al Sol, desnudo y unicamente vestido con una clámide, portando una corona radiada y sosteniendo un globo que representa al mundo, todo circundado por la leyenda SOLI INVICTO COMITI (El Sol invencible viene, o está aquí)


V.R.S

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